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Como es
sabido, el Dr. Ricketts murió recientemente y
en memoria a uno de los gigantes en
la profesión Ortodóncica continuamos con mucho más entusiasmo el
desarrollo de la entrevista sostenida por El y el Dr. Larry White. Honramos a
la familia del Dr. Ricketts presentando y compartiendo estos artículos y la
comunidad Ortodóncica de todo el mundo nos unimos al dolor por tan
irreparable pérdida. |
Quinta parte de la entrevista del Dr. Ricketts, entrevistado por el
Dr. Larry White.
Traducido por el Dr. Luis Rafael Serret
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LWW: Las revistas Americanas
de Ortodoncia parece que se han
convertido en publicaciones extranjeras ya que los Ortodoncistas no procedentes
de los Estados Unidos de América; hoy en día contribuyen con mas del 50% de los
artículos. ¿Por qué crees que esto esté pasando?
RMR: Existen
diversas razones para que los extranjeros estén presentes en la revistas
Americanas.
Primero,
debemos reconocer que la profesión ortodóncica se ha convertido más popular en
todo el mundo. En años anteriores, solo existían unos pocos programas de
Ortodoncia para los extranjeros; en la actualidad existen muchos. De igual
manera, la mayoría de alumnos en nuestras propias escuelas son extranjeros; y
no nos estamos dedicando a prepararlos para la docencia e investigación. El
profesorado en la mayoría de los países extranjeros son mal pagados o no bien
valorados; por lo que a lo mejor, nuestra cultura actual, está enfocada más por
el aspecto económico que científico; no existe ningún interés científico.
Algunas personas han empezado a concernir que
debido a la gran carga clínica en los programas ortodóncicos no hay tiempo, energía
ni interés para la investigación, sino más bien para el aspecto clínico. Recuerdo que como estudiante me asignaron solo
seis pacientes; hoy en día se asignan a más de 160.
Siempre me han preguntado el porqué me he dedicado
gran parte de mi vida a la ciencia combinada con la práctica. De hecho, mi
práctica es como si fuera un laboratorio de investigación; tomo modelos de
estudio mucho más que cualquier colega. Dedico mucho tiempo en desglosar los
estudios y acumular evidencias. Inclusive hoy en día muchas personas me señalan
que sólo emito opiniones, sin embargo yo los perdono, porque ellos no tienen
idea de la cantidad de trabajos de investigación y los numerosos estudios a los
que he orientado. Cuando emito una
opinión la sostengo porque hablo con bases y me baso en evidencias.
La investigación consume tiempo; de igual forma
resulta costosa. He compartido mi práctica con el Dr. Ruel Bench quien ha sido
mi socio por diecisiete años.
Para hacer investigación y escribir artículos se
requiere de disciplina y para iniciar alguna investigación debe existir un
motivo o curiosidad que desarrolle la pasión de aprender de la verdad. Asimismo
es necesaria una preparación intelectual. Los estudiantes deben de prepararse y
deben de leer constantemente y así sentirse hambrientos por los sucesos, y felices
en la búsqueda de información.
A lo mejor los estudiantes americanos no se sienten
motivados; no se trata de que no sean inteligentes, ya que he conocido varios y
son mucho más inquietos que nunca; pero puede ser que la investigación y el
escribir no sea importante ni para ellos mismos, ni para los clínicos.
LWW: En el pasado no muy distante, mucho de los artículos en nuestras
revistas, encontrábamos trabajos escritos por Ortodoncistas como usted, Hayes
Nance, Reed Holdaway, Silas Kloehn, Charles Tweed, Fred Schudy, etc., pero
actualmente vemos menos y menos publicaciones de los clínicos ¿Qué cree usted
que esté sucediendo y cómo lo podemos remediar?
RMR: Si no me
equivoco, como pasado presidente de la organización, había una política de la
Sociedad de Edward H. Angle, en donde los miembros debían de contribuir en
algo. Aunque fuese solo un caso reportado. Pero como los casos sencillos no
resultaban muy interesantes dichos reportes dejaron de presentarse; sin
embargo, esos caso sencillos resultan importantes para demostrar posibilidades
y alternativas. Si son reportados deben ser con seguimiento a largo plazo y así
poder evaluar algún error. Mucho de ésos artículos fueron rechazados lo que
condujo a desmotivar a muchos clínicos ya que luego de su esfuerzo recibían
duras críticas.
Como requisito, es importante el análisis
estadístico para que sirva como prueba y muchos clínicos no entienden el
concepto.
Como lo mencioné, el diseño, la recolección del
material, el procesamiento y la elaboración de análisis toma tiempo y esfuerzo
fuera de la práctica clínica; resulta costoso y después de todo, teniéndolo
listo no resulta alegre.
Las revistas necesitan hacer dinero para continuar;
la verdad es que a mi me han rechazado varios artículos debido a que los
editores no le ven beneficios y porque sienten que los lectores no se
interesaran en el contenido. La investigación pura no tiene ningún propósito
clínico y esto es real.
Aparentemente parece que los clínicos de las
prácticas privadas recientemente se han ido preparando para superar estos obstáculos.
La solución es que resulta algo individual. En la
fundación para la Investigación Ortodóncica, buscamos personas con Ph. D que
nos guíen y contacten personas con intereses científicos.
LWW: Tu haz visitado,
colaborado y hablado con más ortodoncistas de todo el mundo que cualquier otra
persona viva. ¿Qué consideras como el mayor déficit educacional en ortodoncia y
qué sugieres para corregirlo?
RMR: Me parece
que las escuelas están haciendo un trabajo magnífico en enseñarles a los
estudiantes mecánicas y aparatologías nuevas. Lo que ha enfocado como prioridad
clínica la alineación dental. Si los estudiantes solo fueran entrenados con
técnicas de Straight Wire o Edgewise, entonces, como practicantes deberían
esperar que el paciente desarrolle una oclusión permanente para tratarlos como
lo que se les ha hablado o enseñado.
En los primeros cuatro meses de este año, participe
en seis departamentos de graduados; y me sentí mal en todos porque los
estudiantes estaban muy deficientes en anatomía. Angle insistía en que la anatomía
era la base de referencia en donde todos los planes de tratamientos se derivan.
En nuestro entrenamiento cada día era asignado para aprender diferentes huesos
del cráneo. Después de una hora de sesión, nos íbamos al laboratorio y con
espátula y cera formábamos de memoria todos
los huesos; yo inclusive trataba de articularlos, lo cual era un reto.
En mis cursos avanzados traté de enseñar el trazado
cefalométrico haciendo hincapié en las estructuras óseas en tres dimensiones. Esto
siempre fue un desastre por lo que renuncié; encontré que era más productivo y
satisfactorio pensar o imaginar en tres dimensiones; sin embargo, enseñar
anatomía antes del trazado es realmente productivo.
Si me permito clasificar, siento que el déficit de
la educación está en la biología. El prefijo “ Bio" significa vida o todo
aquello que viva. Por lo que biología, es la ciencia que estudia el
funcionamiento de los organismos y todo su proceso. La bioquímica y la biofísica
estudian todos los componentes de los mismos; pero la anatomía y la fisiología
tratan de la forma y función.
Yo, evalúo todo el componente oclusal biológicamente
como los dentistas lo hacen mecánicamente. El crecimiento y la función de la
articulación no son como bolas en un articulador, la patología es básica.
El crecimiento es un aspecto biológico. La
respuesta a las fuerzas aplicadas es biológica; inclusive lo estético así como
su variabilidad pertenece a un aspecto biológico. Todo está caracterizado por
una curva de distribución. Dos desviaciones standard en cada dirección se
considera sensible al rango biológico.
Uno de los aspectos que realmente me ha
decepcionado es la ausencia general en la aceptación del VTO. Constituye una gran herramienta para planear
los objetivos del tratamiento y sirve como guía para el desarrollo de la
mecánica a emplear. Es impresionante cuanto se ha malentendido. Pruebas
realizadas en cuanto a éste han llegado a la conclusión que no funciona al ver
que sus resultados con algunos pacientes no concuerdan con lo esperado. El VTO
es una forma de imagen, es un proceso evaluativo del proceso biológico del
crecimiento y constituye un elemento invaluable que nos ayuda a valorar la
mecánica y su pronóstico. El movimiento Bioprogresivo fue desarrollado como
resultado de evaluaciones del crecimiento esquelético, efectos en la mecánica y
la influencia estética de la nariz, labios y mentón. No funciona si el clínico
es incompetente y no ha diseñado los objetivos del tratamiento.
Resulta algo irónico que algunos educadores lo
declaren como innecesario, lo cual me hace pensar que estos solo enfocan el
aspecto de la profesión basándose únicamente en lo mecánico.
Otro dilema que existe es la idea de aplicar la
escala de las raíces o el número de las mismas como métodos de anclaje. En 1970
documentamos un trabajo sobre el mismo tema presentando el tamaño de las raíces
en tres dimensiones; lo cual serviría como punto de referencia para calcular la
presión o fuerza aplicada. Esto sucedió hace casi un cuarto de siglo atrás.
Nosotros lo modificamos para la aplicación de las
fuerzas ortopédicas y así el redirigimiento y control en el crecimiento de los
huesos; sin embargo nosotros los ortodoncistas somos como las reglas del
baseball o el golf, en donde es muy difícil que cambiemos lo tradicional por lo
nuevo.
LWW: Uno de los puntos cuestionables en la fase de la educación ortodóncica
y en las publicaciones profesionales son las “terapias basadas en evidencias”. ¿Cual es su opinión
acerca de esto?
RMR: No estoy
seguro como ésta idea ha surgido en estos últimos años. Cualquier cosa evidente
es obvia; siento que todo se basa en tener o demostrar pruebas. Lo irónico es
que cualquier material para publicación o cualquier teoría siempre esta
sostenida de “evidencias o documentaciones”
Como lo puedo determinar, existen ciertos
fundamentos que como ciencia requieren de estudios, requieren de un método el
cual debe ser lo mas critico y serio posible. Uno de los problemas en la cefalometría
es que dicho estudio debe ser considerado como la mejor representación del caso
seleccionado, en donde los parámetros empleados deben ser lo mas exactos
posible.
Cuando dicho método es considerado confiable, el
segundo paso es tener “control” o normas comparativas; el tercer paso es tener
un numero o cantidad de material lo cual
sea estadísticamente significativo y darle validez al estudio planteado.
Cuando los datos son evaluados y calculados, lo
siguiente es obtener una desviación standard y las características de dispersión
de las medidas.
Lo siguiente es encontrar alguna expresividad de
diferencia mediante alguna prueba estadística como la “prueba de T”. De igual
forma lo que sea similar debe ser calculado desde su desviación standard
tomando en cuenta la correlación de coeficientes. Estos, son fundamentos que nos indican las reglas a
seguir.
Como sea, el mejor y mas practico método clínico empleado de comparación
ha sido la combinación de la obtención de datos con el empleo de los programas
computarizados.
Por alguna razón, esto no ha sido apreciado, ya que
los datos son visualizados antes de ser procesados por los programas.
Según la idea,
de que he realizado diversas líneas de investigación para nuestra profesión,
hoy me llega a la mente que en lugar de haber tomado entre 20 o 30 muestras de
estudio, siento que 50 nos arrojaría
conclusiones más confiables o por lo menos con un factor de mayor confiabilidad.
Una vez, cuando medimos algún método nuevo de cefalometría, yo
acumule 1,000 pacientes para el mismo, y en nuestro estudio computarizado que
presente en 1969 analizamos 400,000 coeficientes de correlación, lo que para la
clasificación de los problemas de la articulación nos basamos en una muestra
cerca de los 200. “Eso es lo que se llama evidencia “lo que nos hace pensar que
las desviaciones estándares y los valores medios son realmente importantes en
toda investigación.
LWW: Los dentistas generales
y especialmente los ortodoncistas debido a su entrenamiento y la expectativa
del paciente se convierten en terapeutas en lugar de ser diagnósticos. ¿Qué cree
usted que se puede hacer para invertir esta idea?
RMR: He tratado de enfatizarme en los diagnósticos
durante toda mi carrera. Discutamos la situación
de los dentistas generales.
La naturaleza de la odontología es mecánica; los
pioneros desarrollaron reglas que debíamos seguir para la preparación de una
pieza y lo desarrollaron solo por pura
imaginación o toque especial. Cuando la restaurativa surgió según el
conocimiento de la oclusión se crearon “leyes” (leyes de la articulación) que deberíamos
seguir.
Esto fue formulado combinando el pensamiento mecánico lo que al principio
se baso en la necesidad de construir una dentición artificial, pero
posteriormente fue catalogado como un error garrafal siguiendo lo que es hoy en
día la naturaleza de la oclusión.
Resulto como una disciplina de un libro de recetas
de cocina, en donde cada paso era revisado según las tablas de examinación, por
lo que dichas ideas no tenían razón de ser. El diagnóstico y los planes de tratamiento
se construían de acuerdo a las técnicas y materiales al alcance.
En la práctica general, la oclusión no era un punto
a considerar excepto si se dejaba una obturación muy alta. En los cursos de Articulación
Temporo-Mandibular, conocí dentistas de
experiencia que no sabían que tenían una maloclusión Cl-II.
Cuando formamos el departamento de oclusión en USC
en Junio de 1974, logramos que se impartiera en el área de anatomía, y todo el
campo protésico los cuales no podían ver nada de la articulación mediante las
radiografías; tenían que realizar sectografías de la articulación en cadáveres,
leerlas, trazarlas y escribir un reporte enviándolo en un sobre sellado antes
de la disección para así verificar que las tomografías eran reales. El
diagnostico era el 100% correcto en seis articulaciones (tres especimenes).
Ese experimento lo realizamos hace 30 años en una
sola escuela; pero ¿Qué paso en las otras escuelas?
Con el punto de vista negativo sobre las radiografías,
el diagnóstico era hecho solo montando los casos en articuladores; lo que generó un dilema sobre
los métodos para registrar la posición real de la mandíbula. Se crearon paneles
de discusión en congresos los cuales fueron de debates muy fuertes y emocionales, todavía éste tema sigue en discusión.
En 1973, publique un artículo en el JADA, Volumen
46, sobre las causas y la clasificación de los problemas de la articulación. En
1955, publique sobre el análisis de los cambios en la articulación con el
tratamiento de ortodoncia. En ese mismo año describimos “Función Anómala de la
Articulación” con su clasificación, la cual fue publicada en el American
Journal of Orthodontics. En 1955, hable del mismo tema en una sesión compartida
en la Sociedad Dental Americana y en la Sociedad de Protesistas de la Costa del
Pacifico. Posteriormente fui comisionado para escribir y publicar un artículo
en el Journal de Prótesis. Fue realmente sorprendente para todo el campo en la Odontología
el uso de la cefalometría y el mismo fue intitulado “La importancia de la Cefalometría
en la Rehabilitación Protésica”. En una oportunidad, escribí sobre los aspectos
psicológicos de la cabeza, las variaciones faciales, la controversia sobre la posición
real de la cabeza y su articulación y lo valioso de las tomografías de la
articulación.
Esto, fue realizado antes del escanéo CAT y décadas
antes del MRI, lo que confirma como se manifiesta la oclusión mediante recientes
investigaciones con éstos métodos.
Me imagino que si ése trabajo fuera republicado
hoy, o por lo menos cincuenta años antes, la odontología sería diferente.
Ahora, hago una pequeña reseña del artículo:
Disturbios de la Articulación Causada por Maloclusiones Dentales
En el estudio de cualquier estructura
del cuerpo hemos aprendido como las mismas funcionan en condiciones normales
determinando los factores que producen patologías. En otras palabras, hemos
aprendido lo normal estudiando lo anómalo.
Tomando como parámetro la historia de más de doscientas articulaciones
con alguna patología, aparentemente parece que existen diversos tipos de
disturbios asociados como resultado de problemas de los dientes y los
maxilares.
El primer tipo (Fig. 9, A) es el rango excesivo de la función condilar.
Esto ocurre principalmente en pacientes con severa sobremordida horizontal en
donde el cóndilo es llamado quedando delante de la eminencia mientras de
ejecuta la función masticatoria o simplemente con el habla.
La función prolongada en esta posición
anterior puede provocar una resorción de la superficie articular del cóndilo en
algunos casos; sin embargo, corroboramos que el cóndilo no ejecuta su función
como tal y que se puede lastimar primero la eminencia.
El Segundo tipo de disturbios es el que se observa en el desplazamiento
posterior condilar o en los casos Clase III (Fig. 9, B). En estos casos por la malposición
de los dientes, el cóndilo penetra dentro de la fosa y se produce un trauma en
el borde posterior del cóndilo; mientras que el disco en algunos casos se
desplaza hacia delante y la yuxtaposición condilar se pierde con respecto a la
eminencia. Según la experiencia del
autor, es aquí donde se nota el mayor chasquido o crepitación de la articulación
lo que hace notar que la posición más posterior o retrusión del cóndilo que se
puede obtener no se relaciona a la función normal de la articulación.

A. B. C. D.
Fig. 9: Patología de la Articulación. A. Rango excesivo y prolongado de
la función en la posición anterior; B. Desplazamiento distal; C.
Interferencias; D, Perdida de soporte posterior.
El tercer tipo de los disturbios, es el que se ve cuando existen
interferencias. (Fig. 9, C). La sobre erupción de un tercer molar inferior es el mejor ejemplo.
Cuando la mandíbula está adelanta, como que se tiende a producirse una sobre
erupción molar dislocando el cóndilo y produciendo un trauma en la
articulación. Esto a lo mejor tiene buen pronóstico si se eliminan las
interferencias.
El cuarto tipo (Fig. D) es el que a lo mejor los protesistas ven mas
frecuente; se trata de la perdida de soporte posterior que usualmente se ocasiona
al perderse alguna pieza posterior.
Laminografías
y roentgenogramas indican claramente que el cóndilo en estas circunstancias se
intruye y hasta a veces se adelanta presionando la eminencia en donde la duración
de dicha fuerza es tan grande que involucra ambas articulaciones.
Una
articulación normal soporta estrés intermitentemente de acuerdo a la naturaleza
en la que se esté desenvolviendo; muchas veces con la pérdida de piezas
posteriores aumenta el estrés al mismo tiempo y con la misma cantidad, lo que
en ciertos casos provoca una patología degenerativa en la articulación. Esta artritis degenerativa no es muy común y
en casos aislados se ha detectado en la zona debajo del cuello específicamente
en la zona del proceso condilar y basándonos en estas patologías, rectificamos
que los dientes resultan un componente importante en la función normal de la
articulación y que el área de la relación molar es muy significativa.
DISCUSION
Cuando usamos correctamente la cefalometría entendemos que resulta un instrumento
fundamental en la rehabilitación. Cada cara tiene sus características y deben
clasificarse según el diagnóstico cefalométrico. Una definición clara de las estructuras básicas de los
maxilares es la base del cráneo la cual es un punto de referencia observable en
las radiografías de cráneo. Los dientes se pueden relacionar según su hueso de
soporte. La relación de los labios, la lengua, paladar blando, las paredes del
esófago y el hueso hioides se pueden evaluar y relacionar con problemas de maloclusión.
Asimismo, podemos medir la mandíbula, las dimensiones intraoclusales y el
espacio de free-way. La posición de reposo de la mandíbula ha sido postulada
por su importancia clínica; aun así, los clínicos no se sustentan de las teorías,
por lo que el estudio cefalométrico viene a ser una herramienta importante para
evaluar las propias técnicas y las filosofías de tratamiento. El uso clínico de
la cefalometría debe de considerarse para una mejor prescripción y pronósticos
de los tratamientos individuales; sin embargo la cefalometría resulta débil
para evaluar la articulación temporomandibular ya que en la misma resulta
difícil observarla.
Puede resultar sorprendente porque una estructura ósea tan importante se
omita; ¿es realmente importante dicha área? Respondiendo esta pregunta, se hace
necesario revisar el propósito y las razones de la existencia de la misma; en
otras palabras ¿Por qué es tan importante y que hace?
Probablemente la mayor contribución de esta articulación es el
crecimiento del cóndilo; sin la actividad del crecimiento condilar tendríamos
un desarrollo anormal de la mandíbula. Durante la actividad del crecimiento
mandibular, el cóndilo predomina sobre todas las demás estructuras.
Una segunda contribución de esta articulación es la provisión y el
mantenimiento de las vías aéreas. Durante la apertura de la boca el cóndilo
lleva la mandíbula hacia delante evitando el contacto del mentón y la lengua
contra la vértebra cervical.
Su tercer propósito es su tarea de guiar los movimientos mandibulares
durante la masticación; debemos resaltar en este sentido en una dentición
normal, que una de sus funciones es desarticular una porción de los dientes
durante la acción y distribución de la energía en otras secciones de la
dentición.
En pacientes edentulos ésta influencia debe considerarse en la necesidad
del contacto funcional bilateral en lugar de buscar la estabilidad de la dentición.
Ahora, permítanos examinar
los problemas en el Diagnostico Ortodóncico y como a lo mejor planeamos la
terapia luego del mismo.
El Diagnostico en si, es la determinación de los
problemas tomando como base las condiciones normales; el pronóstico, es el
posible resultado o lo que se obtendrá con el tratamiento. Basándonos en su
propia definición esto se relaciona directamente con la experiencia de cada clínico.
En la historia de la ortodoncia, el primer diagnóstico
se fundamentaba solo en la alineación de los dientes; esto se daba porque se conocía
poco sobre la corrección de los arcos; posteriormente se incluyo la relación o
importancia de la articulación y no fue hasta hace aproximadamente un centenar
de años que se tomo en cuenta el equilibrio entre la función y la estética.
La Gnatología
y el montar los casos en articuladores inició en 1920; por lo que se comenzó a
considerar la importancia en la relación de los dientes y la articulación;
hasta entonces los aparatos se producían solo con el fin comercial. Para el
inicio de 1930, se desarrollo la cefalometría, y en esa misma área el sistema
Edgewise o “Arco de Canto” comenzó a dominar; sin embargo, había sido propuesto
veinte anos antes por William B. Downs como parte de la rutina en la práctica ortodóncica.
El, clasificó el tipo de configuraciones faciales para que fuera integrada o
relacionada con la posición de los dientes y la cara.
Para 1950, incluimos los objetivos definitivos para
considerar el ambiente dental y para 1960 desarrollamos la estabilidad óptima
de la oclusión. Los estudiantes como Steiner y Tweed, luego de años de
evaluaciones, encontraron en la cefalometría ciertas conclusiones que
enriquecieron su carrera. Pero las modalidades del tratamiento debido a la
proporción facial inicio la filosofía extraccionista.
Para el VTO (Objetivos Visuales del Tratamiento),
el crecimiento se ha incluido y los posibles cambios con el tratamiento se han
relacionado con la mandíbula.
La ortopedia del maxilar fue especulada en 1955 e
iniciada en 1960. Ricketts incluyo el estudio de los tejidos blandos y la relación
de los labios en el primer VTO en 1950.
Con la filosofía extraccionista la terapia de la expansión
disminuyo, pero el diagnóstico se enfatizo en la cantidad de apiñamiento de los
incisivos inferiores; si existía más de 5mm. de apiñamiento, el clínico pensaba
que ella o él estaban obligados a extraer.
Luego las técnicas fueron aplicadas, estandarizadas
y demandas. Posteriormente el diagnóstico tomando en consideración la longitud
del arco inferior se rechazó.
Las extracciones pasaron a realizarse en un 90%;
pero algo faltaba.
La cefalometría ha sido empleada como “el estado
del arte” en muchos casos. Con el resurgimiento de la expansión, los
estudiantes se entrenaban con un pensamiento Bidimensional. La radiografía
Postero-Anterior había sido calificada para emplearse como herramienta diagnóstica en los próximos veinte anos.
Ya, para 1970 la adhesión directa había iniciado y
los clínicos comenzaron a usar alambres ligeros. Con el inicio del tratamiento
temprano y el empleo de la tracción extraoral las extracciones disminuyeron;
sin embargo con el manejo del crecimiento, los estudios computarizados y las
observaciones de los cambios faciales en los adultos, surgieron otro tipo de
rango de extracciones.
Siguiendo el
desarrollo de las técnicas, desarrollamos la prescripción de brackets con
torque, angulación y rotación de los dientes y así se formuló teoría “Straight
Wire”. La disyunción palatina fue popularizada y luego trabajamos en las formas
de los arcos. Desafortunadamente, el diagnóstico tomó otro rumbo, así como la teoría
no extraccionista y se desarrollo la idea de lo que los brackets y arcos podían
hacer y cuales se debían usar.
Debido a la adaptación
de los métodos de reposición de la mandíbula, el diagnostico cambio y se
preocupó más por el control de la mandíbula.
Como parte de los problemas clínicos se requirió un
orden; la clasificación de la maloclusión de Angle y la clasificación de los
tipos de cara en una perspectiva lateral según Downs fue un paso gigante para
la ortodoncia. Asimismo existen dos o tres estudios que han indicado que la clasificación facial no se puede
realizar solamente con la radiografía lateral; por lo tanto una nueva clasificación fue creada con el propósito de establecer un orden sobre
el mismo; en 1950 planteamos desarrollar
una clasificación sobre los tipos de articulaciones y para 1958
clasificamos los problemas en la faringe y la lengua la cual finalmente fue
aprobada en1960.
En 1953
incluimos la línea E para diagnosticar los tejidos blandos y en 1958 pudimos
clasificar los tipos de labios. La clasificación de los tipos de apiñamientos
fueron propuestos en 2003.
En 1971 debido al
amplio rango y a la variabilidad, encontramos la curva del comportamiento del
crecimiento mandibular; en 1998 escribimos y publicamos sobre el tema en
la segunda parte de un libro, posteriormente
escribimos cuatro libros sobre el diagnóstico y el tratamiento en pacientes
jóvenes en el 2000.
La conclusión es: que la “Descripción” se deriva
del análisis lateral y frontal y que el diagnóstico en sí, es la determinación
y resolución de todo proceso, esto incluye la decisión del tratamiento mediante
un pronostico, la evaluación y el establecimiento visualizado de los objetivos
del tratamiento individual de cada paciente, el VTO.
Esto, es los que llamamos (VTG) Metas Visuales del
Tratamiento; el (ATO) es llamado Objetivo del Tratamiento en los Adultos.
Cuando se habla de Cirugía Ortognática (STO) nos
referimos a Objetivos del Tratamiento Quirúrgico, el cual fue introducido en
1950.
Finalmente, con el
MRI surge una nueva forma para evaluar el tejido blando mediante imagines del
disco y los músculos. Con el scanner “Newton” podemos observar el concepto en
las tres dimensiones.
Si la ortodoncia es una especialidad, debe de
valorarse como tal; empezó con la simple alineación dental, la meta de hoy en día
es velar por la integridad de todo el sistema estogmatognático conjuntamente
con la armonía facial; lo que incluye el diagnostico funcional así como también
las consideraciones psicológicas.
Como escribí en 1969, que los avances en la tecnología
iban a hacer que los clínicos se
preocuparan más por los tipos de aparatos a emplear. Hoy tiene la oportunidad
de aplicar la misma más los avances diagnósticos y sabiéndolos combinar ofrecer
lo mejor para los pacientes.
Por lo que mi respuesta a lo que es la apreciación
del diagnóstico es que el mismo, concretiza la recompensa que siempre estamos
esperando.